Muchos vinos tienen una historia.
No todo el mundo tiene algo que decir.
Nuestro producto reivindica el oficio ancestral de la viticultura, rinde homenaje a la magia calcárea del territorio, evoca el sabor complejo y sincero de los vinos y cavas de siempre.
La finca:
Can Tutusaus
Aunque el origen de nuestro legado está documentado a mediados del siglo XIV, no es hasta 1729 cuando en la actual Masía Can Tututsaus se inicia la actividad vitivinícola, un hecho datado en el lagar de ladrillos donde todavía se elaboran algunos de nuestros vinos.
Desde los inicios, la finca sigue su curso ofreciendo a la familia los frutos de cada uno de los cultivos que trabajan, y donde la viña tiene un peso importante. En la bodega se elabora y se cría, pero no se embotella, sino que el vino se vende a granel. No es hasta 1987 cuando Joan Badell i Badell, seducido por sus raíces, decide dar un nuevo impulso y completa el círculo embotellando los primeros vinos y cavas con el nombre de Tutusaus.
Pasan los años y las vendimias, y es en 2001 cuando uno de los hijos de Joan, Raimon, animado por la juventud y la pasión vitivinícola, toma el relevo de su padre para dar un enfoque más fresco y actualizado al proyecto. El primer paso: convertir los viñedos a ecológico. De aquí nace: Celler VallDolina.
VallDolina se identifica con el territorio con el objetivo de que nuestros vinos ofrezcan una expresión sensorial del paisaje que nos rodea, con la idea de determinar las diferentes tareas siguiendo el calendario lunar tal como lo hacían nuestros abuelos y, al mismo tiempo, aplicar los conceptos agrícolas lo más respetuosos posible con el medio ambiente.

El nuestro
equipo
Somos Anna y Raimon, viticultores y enólogos.
Compartimos tiempo y visión, la libertad de aprender. Nuestra propuesta es elaborar vinos elegantes y frescos a partir de una viticultura ecológica empática, personalizada y sensible. El objetivo es reivindicar la artesanía local, recuperar todos los usos de la finca y dar un valor añadido al territorio. En este viaje, hemos aprendido que hay que hablar de historia y de terruño, de cómo sentimos el latido de la viña, de cómo abrazamos el paisaje y de cuidar este legado para que los hijos tengan futuro.
Junto con Josep, hacemos posible que el trabajo sea siempre en equipo. Somos los tres quienes embotellamos todo lo que da la finca y nos dedicamos a escuchar la naturaleza, a luchar contra el jabalí, a reconstruir márgenes y desbrozar, a reinyectar, a recoger espárragos y alguna seta, a hacer catas en la viña, al degüelle, a etiquetar y a todo lo necesario para que el alma del vino se convierta en las personas.


El entorno: el Massís
del Garraf
El Macizo del Garraf es una gran masa calcárea perteneciente al extremo meridional de la Cordillera Litoral, limitada por el mar Mediterráneo y las llanuras del Penedès. Es un paisaje de pequeñas turberas, valles profundos y laderas escarpadas.
La accidentada geografía hace que la viticultura se cultive en pequeñas parcelas sobre suelos arcillo-calcáreos, produciendo rendimientos bajos pero de alta concentración. En general, son suelos pobres en materia orgánica, poco profundos, con contenidos variables de arcilla sobre un lecho de piedra caliza, con presencia de algún fósil y una textura permeable pero con buena capacidad de retención de humedad.
El clima es típicamente mediterráneo templado; más de 300 días de sol al año, lluvias concentradas en primavera y otoño, y veranos calurosos y secos. La proximidad al mar aporta una brisa húmeda y refrescante, la Marinada, que beneficia al vino atemperando y prolongando el ciclo de maduración de la raíz, favoreciendo la concentración de sacarosa y la maduración polifenólica.
Esta especificidad del territorio aporta a los vinos unos atributos particulares, pudiéndose obtener vinos de altísima calidad y un largo potencial de guarda gracias a la elevada acidez que el terruño les aporta como agente protector.

El origen de nuestro
nombre: VallDolina
Dolina: femenino. Geomorfología. Se trata de una depresión (cavidad, pozo o coágulo natural) que en superficie adopta una forma más o menos circular y cónica en profundidad que se produce en las regiones kársticas debido al proceso de carbonización de la caliza.
El nombre VallDolina toma esta formación geomorfológica tan especial como rasgo distintivo de la ubicación de nuestra finca, en el Macizo del Garraf, como un referente de identidad local y ligado al terreno que alimenta nuestras viñas.

Nuestra
viña
Con los viñedos ubicados en el Macizo del Garraf, donde las cepas encuentran la naturaleza calcárea del suelo, la producción queda limitada y destaca la mineralidad de los frutos. Un hecho que identifica terruño y origen.
Entendemos la viticultura como el arte de expresar las singularidades de un paisaje a través del vino.
El hecho de cultivar en terrazas de piedra seca hace que las parcelas sean pequeñas y que cada una de ellas sea un universo completo, formando un mosaico de bancales y caminos, árboles y cultivos en este particular paisaje agroforestal. Practicamos una viticultura de secano y cultivamos de forma ecológica y responsable para preservar el equilibrio y la biodiversidad.
